Lo que pase primero…

—¿Podemos empezar otra vez? —dijo ella, sus ojos brillaban, quizás por las lágrimas contenidas o tal vez nunca nadie se fijó en que ese brillo estaba siempre ahí.
Él la miró detenidamente, su corazón palpitaba con fuerza, y lentamente una sonrisa se formó en su rostro.
—Yo creo que sí —respondió—, podemos.
Y así lo hicieron. Los dos iniciaron de nuevo, pero cada quien por su lado. ¿Podrían olvidarse? Jamás. ¿Lo intentarían? Para siempre, por supuesto, pero no lo lograrían. Cada quien emprendía su camino, tan lejos del otro como les fue posible, pero nunca lo suficientemente lejos como para que pudieran olvidar todo lo que fueron y dejaron de ser.
En el fondo se armarían el resto de sus vidas, inmensamente, intensamente, pero no podrían notarlo hasta que todo terminara, o hasta que volvieran a encontrarse…
Lo que pase primero.