¡Qué curioso! — El templo de Salomón

Niños de apenas seis meses desarrollan “la capacidad de formar una opinión sobre el comportamiento de otras personas antes de aprender a hablar”, afirman investigadores de la Universidad de Yale (Estados Unidos). Bebés de entre seis y diez meses observaron a un muñeco con ojos grandes que se esforzaba por subir varias colinas. Un segundo […]

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Tengo una carta escrita.

Está mirándome desde el cajón en que la tengo escondida.

Está escrita, pero no recuerdo por quien. Diría que por mí, pero no lo creo.

Recuerdo haberla escrito, pero me parece tan ajena, y no se parece en nada a lo que siento ahora.

No puedo decir, sin un dejo de duda, que fue escrita de mi puño y letra, aunque la verdad es que sí es mi letra, y recuerdo el momento en que mis manos se pasearon por esas hojas y mi puño se manchó de la tinta que tenía impresa mi alma propia, el alma que te regalé.

Es posible que esta carta la hubiera hecho yo. Si la hice yo, si la hizo cualquiera, fue escrita para ti.

Es por eso mismo que no voy a dártela.

Se quedará mirándome diariamente, silenciosamente, desde ese cajón donde guardo las cosas con las que no quiero lidiar.

Porque por mucho que tiene tu nombre, por mucho que haya sido hecha completamente pensando en ti, tú no eres ya la persona para quien fue escrita.

Historias de colecho, cesárea, depresión y de cómo adoro ser la madre de Cronopio #maternitytag — La Moleskine ® de Mamá

Por si no bastara con todo lo que cuento en cada post de mí y de mi maternidad, les comparto mucho más a través de este #maternitytag que, para ser exacta, no sé de quién es la iniciativa. Me he divertido con las respuestas de todas las que se han unido, espero que ustedes también […]

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IMG_20171031_141710.jpgEste año ha sido muy diferente a todos los demás años. Lo “normal” hubiera sido no hacer nada y no hablar del tema, porque aquí se acostumbra así. Sin embargo, este año ha sido muy diferente y me gustaría compartirlo con ustedes.
En mi casa nunca hemos acostumbrado hacer ofrendas, aunque la verdad es que a mi hermana y a mi siempre nos ha gustado la idea. Cuando eramos pequeñas hacíamos pequeñas ofrendas con puros dulces y flores que recogíamos cuando levantábamos la ofrenda de la escuela, y como a nadie se le ocurre llevárselas había años en que traiamos la mochila repleta de flores, guayabas y cosas olvidadas, poníamos la foto de algún santo y recogerla era lo mas divertido porque comíamos todos los dulces entre las dos. Pero esas cosas se acaban conforme creces, y conforme creces, uno se va olvidando del motivo de las cosas, así que no teníamos motivo para “festejar”.
En 2012 perdimos a una persona a quien amábamos mucho, y recuerdo ese 14 de julio como el día más duro y triste de mi vida entera. Lo particular de esta pérdida es que ni siquiera tuve la oportunidad de conocerla, ya que murió en el vientre de su mamá.
Siendo honesta yo nunca (de verdad nunca) he sido fan de los bebés. ” No sé ” llevarme con ellos y me parecen seres muy extraños (sí, lo digo aún teniendo a mi guguita). Pero pensar en mi sobrinita, Renata, me hacia sentirme muy feliz y ya contaba los días en que pudiera conocerla y enseñarle las cosas como su mamá me había enseñado, pero eso no pudo ser. Desde entonces dejé de creer en muchas cosas, entre ellas la vida misma.
Esta pérdida fue muy dura de llevar para todos y después de un tiempo se convirtió en un tema muy sensible en mi casa, por lo que nunca tuve oportunidad de enfrentarlo como es debido, y de hecho muy pocas personas saben esto de mí.
Las cosas, en lugar de mejorar y ayudarnos a sanar, se complicaron mucho. Entre 2012 y 2013 aprendí de forma muy dura que la tristeza mata mucho más rápido. Mi tío llevaba años padeciendo una enfermedad en el hígado, pero el pensar en su nieta lo hacia salir adelante. Al perderla, parece que todos se rindieron, pero sobre todo él. Decayó mucho más rápido que en todos los años que estuvo enfermo. El 13 de diciembre de 2013 fuimos a verlo porque en la mañana dijo que nos quería ver, pero cuando llegamos ya no nos reconoció. Llamaba a Renata  y la arrullaba. Lo abrazamos y le dijimos lo mucho que lo queríamos. En la noche, al regresar a casa, nos marcaron para decirnos que había partido.

Veo mi vida hacia atrás y me parece que desde entonces sufro depresión. Pero ese también es un tema que en mi casa no se toca.

Pero este año ha sido completamente diferente. Este año he intentado cambiar. Y estoy cambiando las cosas.

Al nacer Eli, el tema de Renata se hizo doloroso pero inevitable, pues ya tendría 5 años. Veo en los ojos de mi tía la tristeza de evocar a la nieta que nunca pudo cargar, y en los de mi prima a la hija que no esta con ella, y en Eli se refleja(ba) mi propio terror. De mi embarazo no hable con casi nadie por el miedo que me daba que me pasará lo mismo, y he pasado dos años muy difíciles llena de un miedo que sólo crece y una nostalgia que no se va.

Mucho se habla de que los extranjeros se sorprenden y no entienden muy bien por qué celebramos la muerte, y honestamente yo misma no pude entenderlo por años. Me parecía doloroso hacer una ofrenda y no tenía ganas de festejar.

Este año quise cambiar desde cosas muy pequeñas, empezando por las tradiciones. Eli aún es muy pequeña y en realidad solo le importa robarse las mandarinas de la ofrenda, pero yo quería celebrar, y quiero celebrar.

Veo a Eli todos los días y no puedo imaginar mi vida sin ella. La veo dormir o hacer travesuras y agrafezco a la vida por esta gran oportunidad que me dio de verla crecer cada día. Ella me motiva todos los días a levantarme, y si no quiero me llena de besos hasta que salgo de la cama. Ella me regresó la alegría y las ganas, y tengo ganas de enseñarle a disfrutar hasta de la muerte y tengo ganas de que aprenda a sentirse libre de hablar de lo que quiera en esta pequeña casita de tres donde los secretos y los sentimientos enterrados no están bien vistos.

Hoy, 31 de octubre, es el día de los niños que no pudieron nacer, y pusimos esta ofrenda por ellos, por ella, a quien no tuve la oportunidad de conocer pero a quien amo profundamente, por mi tío, quien creía firmemente que iba a ir con ella a un lugar mejor, y por mí.

Por las “nuevas” (aunque viejas) tradiciones en familia. En esta familia chiquita donde voy a dejar atrás lo que aprendí antes de conocerlos.

AQUÍ ESTÁ TU CALAVERA, CATRINA – CALAVERITA LITERARIA — enero11

En esta calmada noche que canta así su reproche viene pa’cá la catrina con un muy sabroso pan. Y con tanto pan de muerto ella anuncia su contento puede el ciego quedar tuerto y hasta el cojo bailará. Pues cuidado en esta esquina que ya viene la catrina cuidadito si te atina que te vas […]

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