Día(s) de (la terrible) incertidumbre.

Te he conocido bajo la lluvia

y en los fríos inciertos que suceden en primavera.

Te he conocido entre las flores

que despiertan y se abren todas las mañanas de verano

y también cuando las hojas 

hacen sonar los pasos de los amores

apresurados.

Te he conocido en la oscuridad

valiendome de mis manos

para reconocer tu rostro.

¿Por qué, entonces, 

amor mío,

en días como estos,

en que la brisa acaricia mis mejillas

y una suave llovizna recorre tranquilamente ni espalda,

no te conozco, y me siento a pensar

mientras las nubes pasan,

mientras  el sol recorre el cielo,

que hace mucho que no 

nos conocemos?

¿Cuando vas a volver a encontrarme?

Presagio.

Mi pecho ardía, pero debía seguir corriendo a pesar de ello, a pesar de todo, o algo terriblemente pasaría. Lo sentía por todos lados, esa sensación de que algo terrible se acerca, pero ese algo no era para mí.
Era para él.
Yo corría tan rápido como podía, luchando contra mis piernas que suplicaban por un descanso, contra mi corazón que estaba a punto de salirse de su lugar, luchaba en contra del dolor porque no podía permitir que nada le pasara.
¿Pero quien era él?
Volteé a mirarlo, en parte para asegurarme de que se encontraba bien, pero sobre todo, de que seguía conmigo., pero la verdad quería ver su rostro, pero no pude hacerlo. Cada vez que intentaba ver su rostro, algo lo impedía, y esta ocasión fueron mis propios ojos, quienes compartían el cansancio de todo mi cuerpo y comenzaron a ver borroso. Respiré hondo y seguí adelante, siempre adelante.
No tenía idea de quien era él, pero le conocía. Su presencia me hacía moverme por inercia, y debía correr por mi vida, pero sobre todo por la suya. Sentía su mano enganchada a la mía, tan cálida, tan conocida, pero también sentía como si la tomara por primera vez, y tal vez así era.
Quería detenerme y preguntarle su nombre, o por qué lo protegía de esta manera, por qué me sentía obligada a correr por él, aunque ni siquiera por mí correría, pero no podía o algo terriblemente malo sucedería, ¿pero qué? ¿Por qué?
De pronto escuchamos pasos ajenos a los nuestros, fuertes pisadas que trataban de igualar o incluso rebasar nuestra velocidad, cada vez más cerca, más cerca, y la desesperación crecía dentro de mí, y su mano se apretaba más a la mía, y su respiración agitada era de alguna manera un gran alivio, porque seguía conmigo.
Decidí dar vuelta en algún lugar.
Mala idea.
De pronto el paisaje cambió y estábamos acorralados. Ellos se acercaban cada vez más y nosotros no teníamos a dónde huir.
Corrí hacia el frente, y el olor a sal me golpeó de pronto.
Un acantilado nos aguardaba al frente, y ellos se acercaban cada vez más, y temía que lo que ellos pudieran hacernos fuera peor que saltar. Y lo era, seguramente lo era.
Me detuve y él hizo lo mismo, y una tormenta de arena me impidió ver su rostro una vez más.
No podíamos hablar pues nos faltaba el aire, por lo que su voz tampoco pude conocerla (o reconocerla), pero incluso si no podía saber quien era, yo me sentía como yo misma a su lado, y haría cualquier cosa para protegerlo, y era lo que iba a hacer.
Ellos se acercaron cada vez más, y por alguna razón no parecían cansados. No recuerdo sus rostros, pero puedo ver sus sonrisas siniestras, burlonas, que me hacían confirmar que definitivamente nos esperaba lo peor.
Él me soltó y yo me quedé helada, sin saber qué hacer. Me acerqué a ellos, sin una idea pero esperando poder ayudarlo, pero él se alejaba de mí y supe lo que iba a hacer.
Iba a lanzarse.
Aterrada, me di la vuelta y pude ver su espalda en el momento exacto antes de que cayera. Un grito lleno de terror salió de mi garganta y mis ojos se llenaron de lágrimas.
¿Quién eres? ¿Por qué haces eso?
En un último intento corrí hacia él y me lancé también, dejando de lado mi miedo a las alturas y que no sé nadar, y traté de alcanzarlo, traté de tomar su mano o aferrarme a él pero no pude alcanzarlo.
Lo vi caer dentro del agua, y cerré los ojos con fuerza, esperando el impacto.
Entonces, de golpe, desperté. Mi corazón seguía palpitando con fuerza, y mis mejillas y cuello estaban empapados en lágrimas.
Otra vez este maldito sueño.
Tenía una sensación extraña, como cuando tienes un deja vu, pero a la vez, sabía que esto aún no había pasado, y casi con seguridad sabía que esto sucedería, y estaba aterrada.
No pude ver su rostro, nunca puedo hacerlo, pero mi desesperación por salvarlo a pesar de ello era tal que me di cuenta de que cuando lo encontrara, haría lo que fuera por mantenerlo con vida.
Sólo tengo que hallarlo, o algo terrible va a ocurrirle, y no puedo permitirlo.

Cambios.

Antes, él preguntaba “¿cómo estás?”, y yo siempre decía “bien”… pero él sabía que no era verdad. Él podía darse cuenta, a diferencia de todas las personas que estaban cerca de mí, y solía insistir para que le dijera qué me pasaba, y eso era amor, ¿no?.
Sucede que ahora, cuando yo digo “bien”, él sigue como si nada.
Tal vez ya no se da cuenta, o tal vez dejó de importarle…
Y no sé qué es peor.

Extraño…

Extraño lo que fuimos, extraño nuestras bromas, extraño los apodos, extraño los t-rex’s, extraño las risas, extraño las llamadas, extraño que digas mi nombre al final de cada frase, extraño tu voz, extraño tu cariño,  extraño que te preocupes por mí, extraño que me apoyes, extraño sentir que nada importa porque estamos juntos, extraño tus regaños, extraño poder decirte todo, extraño tus celos, extraño tus historias, extraño cuando me hablabas de quien sea y después decías que no importaba porque sólo era yo, extraño cuando estabas enamorado de mí,  extraño las indirectas, extraño contar cosas buenas de ti, extraño sonreír cada vez que hablo de ti, extraño tus sueños, extraño cuando soñabas conmigo, extraño que me cuentes todo lo que haces, extraño que me hables de lugares como si yo los conociera, extraño que me hables de personas como si supiera todo de ellos, extraño cuando creías que era perfecta para ti, extraño que me lo recuerdes, extraño cuando me hacías sentir mejor, extraño tus palabras de apoyo, extraño decirte que me haces feliz, extraño que me hagas feliz, extraño imaginar mi vida contigo,  extraño contártelo y que agregues tus detalles, extraño nuestras metáforas,  nuestras estrellas, nuestras constelaciones, nuestras historias, nuestras canciones,  los conciertos a los que íbamos a ir, las canciones que íbamos a cantar, las batallas que íbamos a ganar, los obstáculos que íbamos a superar… extraño estar contigo,  extraño sentirme tuya, extraño sentir que eres mío, extraño cuando me acordaba de ti al ver películas y no me dolía, extraño cuando te hablaba de películas o libros y no entendías nada pero aún así ponías atención y hasta comentabas cosas, extraño sonreír todo el día por tu culpa, extraño hacerte feliz, extraño cuando creíamos que nuestros corazones estaban sincronizados, extraño cuando dejé un poquito mis miedos,  extraño confiar en ti, que tú confíes en mi, extraño cuando no importaba si lo decías o no, yo estaba segura de que me querías, extraño molestarte, extraño cuando me pedías que te molestara, extraño cuando me sentía mal y dejabas que me desquitara contigo, y después me decías que siempre ibas a estar conmigo, extraño cuando creías que no importaba si cambiaba o no, tú ibas a quererme de todas formas, extraño tu mirada, extraño tu sonrisa, extraño cuando siempre que me conectaba tenía algún mensaje tuyo. Te extraño.
Sigues aquí pero las cosas parecen ser diferentes. Tal vez sólo soy yo. Tal vez sólo estoy arruinando todo. Y lo siento,  lo siento porque en verdad quiero volver a todo eso. Quiero volver a sentir que podemos contra todo, sólo tú y yo. Mi super héroe favorito.