Tengo una carta escrita.

Está mirándome desde el cajón en que la tengo escondida.

Está escrita, pero no recuerdo por quien. Diría que por mí, pero no lo creo.

Recuerdo haberla escrito, pero me parece tan ajena, y no se parece en nada a lo que siento ahora.

No puedo decir, sin un dejo de duda, que fue escrita de mi puño y letra, aunque la verdad es que sí es mi letra, y recuerdo el momento en que mis manos se pasearon por esas hojas y mi puño se manchó de la tinta que tenía impresa mi alma propia, el alma que te regalé.

Es posible que esta carta la hubiera hecho yo. Si la hice yo, si la hizo cualquiera, fue escrita para ti.

Es por eso mismo que no voy a dártela.

Se quedará mirándome diariamente, silenciosamente, desde ese cajón donde guardo las cosas con las que no quiero lidiar.

Porque por mucho que tiene tu nombre, por mucho que haya sido hecha completamente pensando en ti, tú no eres ya la persona para quien fue escrita.

Costumbres

Han pasado muchas cosas que me gustaría mucho contarte.
Me gustaría decirte que conocí a muchas personas, y contarte un poco de cada una. Me gustaría describirte a cada persona, físicamente y cómo son, cómo se comportan, además de algo acerca de cada uno, algo que me hayan contado. Me gustaría tratar de imaginar con quien podrías llevarte bien y a quien no soportarías. Quisiera hablarte del raro del salón, y tal vez que te burlaras un poco. Me gustaría decirte a qué lugares he ido y qué he hecho ahí,  y con quien, que a pesar de que había estado en esos lugares muchas otras veces, ahora se siente diferente.
Me gustaría mucho contarte cómo son mis profes, cuales son mis materias,  y describirte el lugar escondido que descubrimos. Ocultaría que ya les he hablado de ti, porque sé que no debería, que te nombro cada vez que tengo la oportunidad,  y que la oportunidad llega seguido. Ocultaría también que hoy casi lloro cuando me preuntaron por ti. No dijeron tu nombre, porque no lo saben, pero yo sólo podía recordarte.
Te diría,  tal vez, que hay cosas en ellos que me recuerdan a ti, pero que al mismo tiempo nadie es como tú. Quisiera contarte las cosas que me han dicho, y que yo he dicho. Te hubieras reído del primer oso que hice, o al menos eso me hubiera gustado. Te hubiera contado que extraño a mis amigos, pero no tanto.
Tú hubieras dicho que te alegras por mí, y que esto era para mí,  o al menos eso creo.
Me hubieras animado a seguir.
Yo hubiera sentido tu apoyo. Que me levanto contigo dentro de mí,  aún siendo parte de mi historia.
Me había acostumbrado a hacer todas esas cosas. Porque a veces te acostumbras al cariño. Me acostumbré a tu presencia,  a tus palabras, a tus expresiones.
Me acostumbré a tenerte conmigo.
Y ahora que no te tengo, hacer todo esto se siente vacío.

Escape.

El calor comienza a llegar a mis dedos, anular e índice de mi mano derecha, anunciando que el final está cerca, que esta cosa de unos 10 centímetros de largo está llegando a su fin, pero en realidad significa mucho más que eso: no es el final solamente del último cigarrillo con el que cuento, más bien es la muestra de que todo termina alguna vez nada dura por siempre.
Estoy a punto de llegar al lugar. Ese lugar que en años anteriores y en tiempos completamente diferentes significaba un rato de felicidad, de diversión,  pero que, desde hace un tiempo, sólo ha sido testigo de mis momentos difíciles. Sigue siendo testigo dd la felicidad de muchos otros, por supuesto, pero es mi testigo de los momentos duros: en los que no puedo más y tengo que escapar un momento. Pero hoy, lejos de parecer mi lugar de escape, se siente como una jaula personal, una que he creado yo misma. Me pregunto si en algunos años todos esos niños que ahora utilizan este lugar para jugar lo utilicen de la misma forma que yo ahora.

Al fin llego. El lugar está vacío,  casi desierto, y por un instante siento un gran alivio… pero eso dura demasiado poco. Había sentido ese alivio porque esta vez nadie vería mi momento de debilidad pura, pero en el momento en el que puse el pie en el césped, me di cuenta de lo que en realidad significa: estoy completamente sola. Muchas otras veces, al ver a todas esas parejas enamoradas y a todos esos niños jugando, sentí envidia de toda esa felicidad que evocaban, ¿por qué no podía sentirme como ellos?
Pero hoy las cosas lucen diferentes. El sol brilla, los pájaros cantan, y aún así todo es demasiado frío. Siento el frío llenar cada molécula de mi ser.
Porque estoy sola. Al menos en este preciso momento.
Había querido llamar a alguien. Decirle que estaba mal. Ese tipo de mal en el que realmente necesitas que alguien te escuche, pero,  ¿después qué?

¿Por qué me siento así?

Algunas veces realmente no importa cuánto te esfuerces, simplemente nunca vas a hacer las cosas bien,  nunca vas a hacer lo correcto.

Me doy cuenta de algo más.

No es que esté realmente sola. La verdad es que alejo a todas las personas que me importan, a quienes quiero de verdad. ¿Por qué lo hago? O más importante,  ¿cómo lo hago? Pero la respuesta me golpea demasiado rápido, demasiado fuerte, casi dejándome sin aire, o tal vez solamente dejándome sin ganas de respirar. Nunca he podido mostrar mis sentimientos. Tal vez simplemente es por mi forma de ser, no estoy segura.
Una discusión más es lo que me ha traído a este lugar.
Siempre la misma y siempre con el mismo final. La peor parte de saber que tienes el poder de alejar a cada una de las personas a quienes quieres, es darte cuenta de que has logrado hacer exactamente eso con la única persona que se supone que estará ahí por siempre. Esa persona a la que años antes podías contarle lo que fuera, hasta que un día no pudiste hacerlo. Terminaron esas conversaciones llenas de risas, llantos y algunos consejos. Terminó la confianza como se terminan los cigarrillos: cuando más los necesitas. Esos abrazos que te hacían sentir que cualquier problema en el mundo podía solucionarse de la manera más sencilla se hicieron escasos, y en su lugar llegaron muchas reprimendas. Estás perdiendo todo ese cariño que antes parecía infinito.

Y de una manera u otra, estás sola.

Estoy sola.

Sin darme cuenta,  las nubes han comenzado a hacerse más espesas, grises, y unas cuantas gotas comienzan a caer.  Quizás el cielo sabe cómo me siento.
Las gotas comienzan a caer, más grandes y más fuertes, pero no me muevo.
El frío se hace presente en el exterior.
Cualquier persona se iría a su casa, pero yo no, no hoy. Porque realmente no tengo a dónde ir. Hay veces en los que siento una necesidad increíblemente fuerte de huir. De correr hasta estar a salvo, hasta que a todos esos pensamientos y sentimientos negativos no puedan alcanzarme, pero no tengo a dónde ir.

Porque no importa a dónde vaya, o qué tan lejos llegue. Nunca voy a poder escapar de mí.

Has ganado, ya puedes contarles…

Tell them all I know now, shout it from the roof tops, write it on the sky line… All we had is gone now.
Tell them I was happy, and my heart is broken… All my scars are open
Tell them what I hoped would be im po ssi ble…

Donde quiera que te encuentres, te extraño.♥

Hola 😀
Todos tenemos canciones que nos traigan recuerdos, de personas, cosas, situaciones o sensaciones.
Ésta canción es una de esas, y es muy importante para mí. No estoy segura de que todos hayamos perdido a alguien importante en nuestras vidas, pero al menos yo si.

Carlos Zamora Rodríguez, Renata Cecilia Morón Zamora, los amo con todo mi corazón, y sé que están juntos en algun lugar del universo.

Took a piece of you inside of me