Tengo una carta escrita.

Está mirándome desde el cajón en que la tengo escondida.

Está escrita, pero no recuerdo por quien. Diría que por mí, pero no lo creo.

Recuerdo haberla escrito, pero me parece tan ajena, y no se parece en nada a lo que siento ahora.

No puedo decir, sin un dejo de duda, que fue escrita de mi puño y letra, aunque la verdad es que sí es mi letra, y recuerdo el momento en que mis manos se pasearon por esas hojas y mi puño se manchó de la tinta que tenía impresa mi alma propia, el alma que te regalé.

Es posible que esta carta la hubiera hecho yo. Si la hice yo, si la hizo cualquiera, fue escrita para ti.

Es por eso mismo que no voy a dártela.

Se quedará mirándome diariamente, silenciosamente, desde ese cajón donde guardo las cosas con las que no quiero lidiar.

Porque por mucho que tiene tu nombre, por mucho que haya sido hecha completamente pensando en ti, tú no eres ya la persona para quien fue escrita.

Extraño…

Extraño lo que fuimos, extraño nuestras bromas, extraño los apodos, extraño los t-rex’s, extraño las risas, extraño las llamadas, extraño que digas mi nombre al final de cada frase, extraño tu voz, extraño tu cariño,  extraño que te preocupes por mí, extraño que me apoyes, extraño sentir que nada importa porque estamos juntos, extraño tus regaños, extraño poder decirte todo, extraño tus celos, extraño tus historias, extraño cuando me hablabas de quien sea y después decías que no importaba porque sólo era yo, extraño cuando estabas enamorado de mí,  extraño las indirectas, extraño contar cosas buenas de ti, extraño sonreír cada vez que hablo de ti, extraño tus sueños, extraño cuando soñabas conmigo, extraño que me cuentes todo lo que haces, extraño que me hables de lugares como si yo los conociera, extraño que me hables de personas como si supiera todo de ellos, extraño cuando creías que era perfecta para ti, extraño que me lo recuerdes, extraño cuando me hacías sentir mejor, extraño tus palabras de apoyo, extraño decirte que me haces feliz, extraño que me hagas feliz, extraño imaginar mi vida contigo,  extraño contártelo y que agregues tus detalles, extraño nuestras metáforas,  nuestras estrellas, nuestras constelaciones, nuestras historias, nuestras canciones,  los conciertos a los que íbamos a ir, las canciones que íbamos a cantar, las batallas que íbamos a ganar, los obstáculos que íbamos a superar… extraño estar contigo,  extraño sentirme tuya, extraño sentir que eres mío, extraño cuando me acordaba de ti al ver películas y no me dolía, extraño cuando te hablaba de películas o libros y no entendías nada pero aún así ponías atención y hasta comentabas cosas, extraño sonreír todo el día por tu culpa, extraño hacerte feliz, extraño cuando creíamos que nuestros corazones estaban sincronizados, extraño cuando dejé un poquito mis miedos,  extraño confiar en ti, que tú confíes en mi, extraño cuando no importaba si lo decías o no, yo estaba segura de que me querías, extraño molestarte, extraño cuando me pedías que te molestara, extraño cuando me sentía mal y dejabas que me desquitara contigo, y después me decías que siempre ibas a estar conmigo, extraño cuando creías que no importaba si cambiaba o no, tú ibas a quererme de todas formas, extraño tu mirada, extraño tu sonrisa, extraño cuando siempre que me conectaba tenía algún mensaje tuyo. Te extraño.
Sigues aquí pero las cosas parecen ser diferentes. Tal vez sólo soy yo. Tal vez sólo estoy arruinando todo. Y lo siento,  lo siento porque en verdad quiero volver a todo eso. Quiero volver a sentir que podemos contra todo, sólo tú y yo. Mi super héroe favorito.

Escape.

El calor comienza a llegar a mis dedos, anular e índice de mi mano derecha, anunciando que el final está cerca, que esta cosa de unos 10 centímetros de largo está llegando a su fin, pero en realidad significa mucho más que eso: no es el final solamente del último cigarrillo con el que cuento, más bien es la muestra de que todo termina alguna vez nada dura por siempre.
Estoy a punto de llegar al lugar. Ese lugar que en años anteriores y en tiempos completamente diferentes significaba un rato de felicidad, de diversión,  pero que, desde hace un tiempo, sólo ha sido testigo de mis momentos difíciles. Sigue siendo testigo dd la felicidad de muchos otros, por supuesto, pero es mi testigo de los momentos duros: en los que no puedo más y tengo que escapar un momento. Pero hoy, lejos de parecer mi lugar de escape, se siente como una jaula personal, una que he creado yo misma. Me pregunto si en algunos años todos esos niños que ahora utilizan este lugar para jugar lo utilicen de la misma forma que yo ahora.

Al fin llego. El lugar está vacío,  casi desierto, y por un instante siento un gran alivio… pero eso dura demasiado poco. Había sentido ese alivio porque esta vez nadie vería mi momento de debilidad pura, pero en el momento en el que puse el pie en el césped, me di cuenta de lo que en realidad significa: estoy completamente sola. Muchas otras veces, al ver a todas esas parejas enamoradas y a todos esos niños jugando, sentí envidia de toda esa felicidad que evocaban, ¿por qué no podía sentirme como ellos?
Pero hoy las cosas lucen diferentes. El sol brilla, los pájaros cantan, y aún así todo es demasiado frío. Siento el frío llenar cada molécula de mi ser.
Porque estoy sola. Al menos en este preciso momento.
Había querido llamar a alguien. Decirle que estaba mal. Ese tipo de mal en el que realmente necesitas que alguien te escuche, pero,  ¿después qué?

¿Por qué me siento así?

Algunas veces realmente no importa cuánto te esfuerces, simplemente nunca vas a hacer las cosas bien,  nunca vas a hacer lo correcto.

Me doy cuenta de algo más.

No es que esté realmente sola. La verdad es que alejo a todas las personas que me importan, a quienes quiero de verdad. ¿Por qué lo hago? O más importante,  ¿cómo lo hago? Pero la respuesta me golpea demasiado rápido, demasiado fuerte, casi dejándome sin aire, o tal vez solamente dejándome sin ganas de respirar. Nunca he podido mostrar mis sentimientos. Tal vez simplemente es por mi forma de ser, no estoy segura.
Una discusión más es lo que me ha traído a este lugar.
Siempre la misma y siempre con el mismo final. La peor parte de saber que tienes el poder de alejar a cada una de las personas a quienes quieres, es darte cuenta de que has logrado hacer exactamente eso con la única persona que se supone que estará ahí por siempre. Esa persona a la que años antes podías contarle lo que fuera, hasta que un día no pudiste hacerlo. Terminaron esas conversaciones llenas de risas, llantos y algunos consejos. Terminó la confianza como se terminan los cigarrillos: cuando más los necesitas. Esos abrazos que te hacían sentir que cualquier problema en el mundo podía solucionarse de la manera más sencilla se hicieron escasos, y en su lugar llegaron muchas reprimendas. Estás perdiendo todo ese cariño que antes parecía infinito.

Y de una manera u otra, estás sola.

Estoy sola.

Sin darme cuenta,  las nubes han comenzado a hacerse más espesas, grises, y unas cuantas gotas comienzan a caer.  Quizás el cielo sabe cómo me siento.
Las gotas comienzan a caer, más grandes y más fuertes, pero no me muevo.
El frío se hace presente en el exterior.
Cualquier persona se iría a su casa, pero yo no, no hoy. Porque realmente no tengo a dónde ir. Hay veces en los que siento una necesidad increíblemente fuerte de huir. De correr hasta estar a salvo, hasta que a todos esos pensamientos y sentimientos negativos no puedan alcanzarme, pero no tengo a dónde ir.

Porque no importa a dónde vaya, o qué tan lejos llegue. Nunca voy a poder escapar de mí.