Tengo una carta escrita.

Está mirándome desde el cajón en que la tengo escondida.

Está escrita, pero no recuerdo por quien. Diría que por mí, pero no lo creo.

Recuerdo haberla escrito, pero me parece tan ajena, y no se parece en nada a lo que siento ahora.

No puedo decir, sin un dejo de duda, que fue escrita de mi puño y letra, aunque la verdad es que sí es mi letra, y recuerdo el momento en que mis manos se pasearon por esas hojas y mi puño se manchó de la tinta que tenía impresa mi alma propia, el alma que te regalé.

Es posible que esta carta la hubiera hecho yo. Si la hice yo, si la hizo cualquiera, fue escrita para ti.

Es por eso mismo que no voy a dártela.

Se quedará mirándome diariamente, silenciosamente, desde ese cajón donde guardo las cosas con las que no quiero lidiar.

Porque por mucho que tiene tu nombre, por mucho que haya sido hecha completamente pensando en ti, tú no eres ya la persona para quien fue escrita.

Día(s) de (la terrible) incertidumbre.

Te he conocido bajo la lluvia

y en los fríos inciertos que suceden en primavera.

Te he conocido entre las flores

que despiertan y se abren todas las mañanas de verano

y también cuando las hojas 

hacen sonar los pasos de los amores

apresurados.

Te he conocido en la oscuridad

valiendome de mis manos

para reconocer tu rostro.

¿Por qué, entonces, 

amor mío,

en días como estos,

en que la brisa acaricia mis mejillas

y una suave llovizna recorre tranquilamente ni espalda,

no te conozco, y me siento a pensar

mientras las nubes pasan,

mientras  el sol recorre el cielo,

que hace mucho que no 

nos conocemos?

¿Cuando vas a volver a encontrarme?

Recuerdos. (I) El beso.

Nuestro primer beso, el más perfecto, el mejor de mi vida.

Yo cubría mis ojos con con mis manos, pero podía verte a través de las ranuras entre mis dedos.
Sonreías.
Sonreías y me veías de cierta forma que me cuesta tanto describir. Nadie más me ha visto de esa forma, y, si te soy sincera, no quiero que alguien más lo haga, porque en ese preciso instante, tu mirada me dijo todo lo que necesitaba saber.
Me pedías que descubriera mi rostro, y sonreías, y yo trataba de cubrir mi sonrisa,  pero esperaba que notaras lo feliz que me sentía, y a veces jalabas mis brazos, y otras tantas me tomabas de la cintura.
Y yo temblaba.
Tu tacto, tu presencia, tu aroma, tu mirada, tu sonrisa… mi cuerpo se sentía ligero, emocionado, repleto de tantas sensaciones…
Yo era la pólvora y tú eras el fuego.
Te inclinabas hacia mí, y mis terminaciones nerviosas se activaban al instante.
Bésame, pensaba, bésame de una vez, déjame probarte.
-Por favor -dijiste-, descubre tu rostro.
Y eso hice, sonriendo,  y ahora nada me impedía admirar tu sonrisa, esa sonrisa que tanto amo, esa sonrisa que era mía…
Sonreíste aún más, y yo hice lo mismo. Tus ojos brillaban y te veías feliz, mi corazón se alegraba porque era por mí, era gracias a mí. Mi pulso era tan veloz como era posible, y temblaba, de nervios,  de miedo, de felicidad, y de todas las cosas que me inundaban en ese momento.
Poco a poco acortaste aún más la distancia,  sonriendo, sonriendo, y temía que pudieras escuchar a mi agitado corazón. Nuestros ojos no se apartaban los unos de los otros, conectados fuertemente.
Tu mirada.
El contacto no se rompió hasta que mordiste tu labio inferior.
Carajo, no hagas eso, yo quiero hacerlo.
Tomaste mi barbilla con una mano, y después acariciaste mi mejilla con la otra, y al mismo tiempo te inclinabas poco a poco.
Yo sonreí. Te amaba tanto y llevaba deseando besarte desde siempre. Te amo tanto y desearía poder besarte hasta que el mundo se extinguiera.
… si tan sólo siguieras conmigo…
Sonreíste de vuelta, y yo incliné un poco mi cabeza. Y ese instante ne parece eterno, porque lo es.
Tus labios al fin se juntaron con los míos, suavemente, lentamente,  amorosamente…
Tus labios, suaves, tiernos, temblorosos, se unieron con los míos y yo podría jurar que es ahí a donde pertenecen, que eres la mitad perdida que tanta falta me hace.
Nuestros labios se acoplaron, y comenzaron a moverse a su propio ritmo.
No sé cómo, pero mis manos estaban alrededor de tu cuello, y tus manos alrededor de mi cuntura, y entre más tiempo pasaba, más fuerte se hacía el abrazo y más corta se hacía la distancia.
Fue nuestro primer beso. El único que me importa, y de los pocos que serán inolvidables para mí.
Los únicos inolvidables son los tuyos.
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Costumbres

Han pasado muchas cosas que me gustaría mucho contarte.
Me gustaría decirte que conocí a muchas personas, y contarte un poco de cada una. Me gustaría describirte a cada persona, físicamente y cómo son, cómo se comportan, además de algo acerca de cada uno, algo que me hayan contado. Me gustaría tratar de imaginar con quien podrías llevarte bien y a quien no soportarías. Quisiera hablarte del raro del salón, y tal vez que te burlaras un poco. Me gustaría decirte a qué lugares he ido y qué he hecho ahí,  y con quien, que a pesar de que había estado en esos lugares muchas otras veces, ahora se siente diferente.
Me gustaría mucho contarte cómo son mis profes, cuales son mis materias,  y describirte el lugar escondido que descubrimos. Ocultaría que ya les he hablado de ti, porque sé que no debería, que te nombro cada vez que tengo la oportunidad,  y que la oportunidad llega seguido. Ocultaría también que hoy casi lloro cuando me preuntaron por ti. No dijeron tu nombre, porque no lo saben, pero yo sólo podía recordarte.
Te diría,  tal vez, que hay cosas en ellos que me recuerdan a ti, pero que al mismo tiempo nadie es como tú. Quisiera contarte las cosas que me han dicho, y que yo he dicho. Te hubieras reído del primer oso que hice, o al menos eso me hubiera gustado. Te hubiera contado que extraño a mis amigos, pero no tanto.
Tú hubieras dicho que te alegras por mí, y que esto era para mí,  o al menos eso creo.
Me hubieras animado a seguir.
Yo hubiera sentido tu apoyo. Que me levanto contigo dentro de mí,  aún siendo parte de mi historia.
Me había acostumbrado a hacer todas esas cosas. Porque a veces te acostumbras al cariño. Me acostumbré a tu presencia,  a tus palabras, a tus expresiones.
Me acostumbré a tenerte conmigo.
Y ahora que no te tengo, hacer todo esto se siente vacío.

Cambios.

Antes, él preguntaba “¿cómo estás?”, y yo siempre decía “bien”… pero él sabía que no era verdad. Él podía darse cuenta, a diferencia de todas las personas que estaban cerca de mí, y solía insistir para que le dijera qué me pasaba, y eso era amor, ¿no?.
Sucede que ahora, cuando yo digo “bien”, él sigue como si nada.
Tal vez ya no se da cuenta, o tal vez dejó de importarle…
Y no sé qué es peor.

Extraño…

Extraño lo que fuimos, extraño nuestras bromas, extraño los apodos, extraño los t-rex’s, extraño las risas, extraño las llamadas, extraño que digas mi nombre al final de cada frase, extraño tu voz, extraño tu cariño,  extraño que te preocupes por mí, extraño que me apoyes, extraño sentir que nada importa porque estamos juntos, extraño tus regaños, extraño poder decirte todo, extraño tus celos, extraño tus historias, extraño cuando me hablabas de quien sea y después decías que no importaba porque sólo era yo, extraño cuando estabas enamorado de mí,  extraño las indirectas, extraño contar cosas buenas de ti, extraño sonreír cada vez que hablo de ti, extraño tus sueños, extraño cuando soñabas conmigo, extraño que me cuentes todo lo que haces, extraño que me hables de lugares como si yo los conociera, extraño que me hables de personas como si supiera todo de ellos, extraño cuando creías que era perfecta para ti, extraño que me lo recuerdes, extraño cuando me hacías sentir mejor, extraño tus palabras de apoyo, extraño decirte que me haces feliz, extraño que me hagas feliz, extraño imaginar mi vida contigo,  extraño contártelo y que agregues tus detalles, extraño nuestras metáforas,  nuestras estrellas, nuestras constelaciones, nuestras historias, nuestras canciones,  los conciertos a los que íbamos a ir, las canciones que íbamos a cantar, las batallas que íbamos a ganar, los obstáculos que íbamos a superar… extraño estar contigo,  extraño sentirme tuya, extraño sentir que eres mío, extraño cuando me acordaba de ti al ver películas y no me dolía, extraño cuando te hablaba de películas o libros y no entendías nada pero aún así ponías atención y hasta comentabas cosas, extraño sonreír todo el día por tu culpa, extraño hacerte feliz, extraño cuando creíamos que nuestros corazones estaban sincronizados, extraño cuando dejé un poquito mis miedos,  extraño confiar en ti, que tú confíes en mi, extraño cuando no importaba si lo decías o no, yo estaba segura de que me querías, extraño molestarte, extraño cuando me pedías que te molestara, extraño cuando me sentía mal y dejabas que me desquitara contigo, y después me decías que siempre ibas a estar conmigo, extraño cuando creías que no importaba si cambiaba o no, tú ibas a quererme de todas formas, extraño tu mirada, extraño tu sonrisa, extraño cuando siempre que me conectaba tenía algún mensaje tuyo. Te extraño.
Sigues aquí pero las cosas parecen ser diferentes. Tal vez sólo soy yo. Tal vez sólo estoy arruinando todo. Y lo siento,  lo siento porque en verdad quiero volver a todo eso. Quiero volver a sentir que podemos contra todo, sólo tú y yo. Mi super héroe favorito.

Gotas de ti.

Un día de lluvia como cualquier otro. El agua recorre mi cuerpo. El aire frío golpea mi rostro y tu recuerdo me golpea con más fuerza.
Me había prometido no extrañarte,  no mirar hacia atrás, no caer en lo mismo… pero al final del día,  no es la única promesa que he roto. Es triste no poder cumplirlas ni siquiera contigo mismo, pero creo que me estoy acostumbrado. Pero he decidido dejar de luchar.
Me siento en el pasto, dejando que la tormenta me muestre que no soy inmune a ella, ni a ella ni a ti. Pero poco importa ahora.
Porque evitar a la lluvia es incluso más fácil que evitar todo lo que siento… todo lo que me haces sentir.
Una gota me recuerda tu sonrisa, una más me echa en cara que al menos una vez yo la puse en tu rostro.
Otra gota me trae el pasado, y miles más caen sobte mí: todas esas promesas que rompimos.
Al fin y al cabo,  las promesas se hacen para quebrantarse algún día.
El viento me pide que sea como él.  Nada lo detiene y sólo sigue su camino. Sin recuerdos,  sin pasado, y con un futuro incierto, y sopla aún más fuerte al percatarse de que no me muevo ni siquiera un milímetro. Pero no lo entiende,  y nadie puede hacerlo.
A veces sientes algo tan inmenso, tan apasionado,  tan intenso,  que crees que nadie más lo ha sentido antes,  y llega a ti un nuevo dilema: desearías que alguien pueda comprender por lo que estás pasando, que sepa exactamente cómo te sientes, pero la envidia es más fuerte, y amas creer que has descubierto el secreto más grande de la humanidad, y que nadie nunca podrá sentirse de la misma forma que tú.  Deseas con todas tus fuerzas que alguien comparta eso contigo, pero deseas aún más guardarte eso para ti: lo mejor y lo peor que ha podido pasarte en toda tu vida.

A pesar de todo lo que pasa a tu alrededor, conservas calor dentro de ti,  y eso es justo lo que siento. La cuestión es que ha empezado a quemar. Conoces a alguien que te muestra de lo que eres capaz, de todo lo que puedes sentir, y de pronto todo eso que llevas dentro comienza a destruirte. Gota tras gota. Palabra tras palabra. Recuerdo tras recuerdo.
Cierro los ojos y me sumerjo en algo que es más grande que todo. Me sumergo en el pasado y en el presente, y ni siquiera puedo llegar a tocar el futuro. No estoy cayendo ni estoy avanzando, más bien estoy flotando.
Me quedo estática en ese punto que jamás llegas a percibir: el presente. Cuando menos me lo espero, el pasado toma ventaja y comienza a acercarse,  pero sin llegar a tocarme, y ahí está otra vez ese sentimiento, casi podría jurar que una versión pasada de mí ha vuelto a recordarme todas esas cosas que creí haber dejado atrás.  Y comienzo a confiar en el pasado. De pronto parece que puedo confiar sólo en mis recuerdos, u entonces la realidad me golpea: no estoy siendo yo misma. No puedo volver y nunca podré hacerlo.
Y entonces todo cobra sentido, o casi todo. Nunca volveremos a ser lo que fuimos, nunca volveremos a sentirnos igual, lo qie ayer significaba todo en nuestro mundo, hoy simplemente no tiene sentido. Lo que solía ser un sólo mundo (el nuestro) terminó dividiéndose. Cada uno con circunstancias distintas, con caminos separados, con historias diferentes. Las sonrisas, los momentos, las miradas, las palabras, las promesas… todo lo que hicimos siempre va a formar parte de nosotros, y siempre va a permanecer ahí, pero no de la forma que esperamos. Significaron algo, y siempre va a ser así, pero nunca lo mismo que en aquel momento. Es nuestra historia y son nuestras cosas, pero no somos nosotros.
El sol comienza a asomarse entre las nubes, pero no brilla como antes.
De pronto dejo de confiar en los recuerdos, pero me aferro a ellos, por miedo a caer de pronto.
El pasado nunca me alcanza, y nunca podré tocar al futuro.
He decidido dejar de luchar. He decidido empaparme con todo lo que me rodea… empaparme de ti.
Nadar contra la corriente no tiene sentido, así que me sumerjo. Me sumerjo en ti, en tus recuerdos, en la forma que me veías, esa mirada que me dijo todo lo que necesitaba saber, en tu sonrisa, en tus promesas, en nuestros planes, en el futuro que construimos en nuestras mentes.
No quiero olvidarte y no voy a hacerlo jamás. Voy a dejar que fluya, voy a pensarte hasta que ya no duelas más. Cada cosa que hicimos nuestra, permanecerá así: siendo sólo de nosotros, aunque ese nosotros ya no exista.
Cada cosa que me lleve a pensarte, será una gota que caiga del cielo. Así como cada estrella que contenga algo nuestro.
La lluvia para y permanezco ahí. Tirada, dejando que tu imagen me llene de calor.

Has ganado, ya puedes contarles…

Tell them all I know now, shout it from the roof tops, write it on the sky line… All we had is gone now.
Tell them I was happy, and my heart is broken… All my scars are open
Tell them what I hoped would be im po ssi ble…

‘Les émotifs anonymes’ (Tímidos anónimos)

Imagen

Una de las cosas que más me gusta hacer es ver películas extranjeras, por ejemplo francesas.

La historia se me hizo una idea bastante original y bonita, puesto que no estamos acostumbrados a ver que los protagonistas tengan tantas dificultades para desenvolverse en el medio (o al menos es algo que a mí me pareció bastante original).

Ésta película gira al rededor de dos personas: Angélique (quien es una apasionada chocolatera) y Jean-René (quien también comparte ésta afición.) Ambos son bastante tímidos, Angélique incluso se desmaya cada vez que llama demasiado la atención.

Ella acude a un grupo de ayuda para gente tímida, mientras que él va al terapeuta. De pronto comienzan a relacionarse y se encuentran con algo que los aterra a ambos: el amor.

Como ya lo dije alguna vez, no soy capaz de relatar una película sin contar cosas importantes, o incluso el final, así que sólo me queda decir que me gustó demasiado. Como ya lo mencioné, en mi opinión, no es algo a lo que estemos acostumbrados a ver. Es una comedia bastante interesante.

“Una historia romántica más allá de cualquier tópico, en especial en su presentación y desarrollo, tan fresca y enternecedora como sumamente divertida”

 

Si les interesa, o están aburridos, (o les interesa porque están aburridos), aquí les dejo el link para que puedan verla 7u7

http://peliculasfox.com/timidos-anonimos

Mi corazón dice que sin ti no puede vivir.

Mi corazón dice que sin ti no puedo vivir.

Hola 😀 Hoy me estuve acordando demasiado de esta canción. Yo sé que no la conocen, porque es de una banda que apenas va empezando (Shadow place), pero pues, sinceramente, es una de las canciones que más me gustan (y eso que son muchísimas).

Ya pues, espero que les guste.

(Sueño Astral-Shadow place)

(Si ves esto y me pides que la borre, lo haré.)

Siento el frío en mi piel

Y tu voz llamándome.

Voy perdiendo el control

Veo en tus ojos la razón

Del latir de mi corazón.

Voy perdiendo el control.

Todo lo que soy está en ti.

Cada esperanza la pongo en ti.

Todo lo que soy está en ti.

Cada esperanza la pongo en ti.

Mi corazón dice que sin ti no puede vivir.

Siento el frío en mi piel.

Y tu voz llamándome.

Voy perdiendo el control.

Veo en tus ojos la razón.

Del latir de mi corazón.

Voy perdiendo el control.

Hoy bajo tu piel se esconde todo lo que soñé…

Ayer estaba muy sentimental, cuando de pronto encontré eso en mi compu. Es de esas canciones que apenas comienzan, tu mente se llena de recuerdos, de palabras, de imágenes, y un montón de sensaciones.
Es por eso que hoy quiero compartirla con ustedes.
Además, no había tenido oportunidad de compartirles canciones en español, al menos no que yo recuerde. Insite es (era </3) una banda orgullosamente mexicana.
Y pues, como lo dije al inicio, pero con otras palabras, esta canción es muy especial para mí.
Espero que les guste, y que la disfruten (o sufran) como yo.
Saludos 😀
(Dejen sus comentarios 7u7)